Thursday, 6 December 2012

Balancing Forces

December first post is about the captivating religion of Bali. This is an very complex subject and, from my point of view, an extremely interesting one, so today I offer you just an introduction.

A fascinating amalgam of native animism and Indian Hinduism splashed with Buddhist elements, the Balinese religion is followed by about 95% of the population and is the largest Hindu outpost in the world outside of India. 

Like the India Hinduism, Balinese Hinduism (called “Agama Hindu”) believes in the long cycle of birth, death and reincarnation of one’s soul and that rebirth continues until the spirit is freed from all desire. It also recognizes the universe as an organizing force that maintains a cosmic order in which each person, animal and object plays an integral part. To maintain the equilibrium, the Ordering Force must be kept at least as strong as the Disordering Force, both of which are constantly at battle with one another. 

This is the reason why every single day we are trapped in a blocked road in Bali waiting impatiently for a procession to pass by: only by the correct and timely execution of rituals, disorder – a disease, a volcanic eruption, a drought – can be made orderly again. So while we wait wondering how many ceremonies are held daily in every corner of the island, Balinese are hard at work keeping Bali in harmony with the natural forces. They believe themselves a blessed people who have been leased a magic land to cultivate it and live from it and they look upon themselves as the custodians of this “Pulau Dewata”, the Island of the Gods. 


Although both types of Hindus share a non-violet temperament, a sense of religious obligation and their identification with the forces of nature, Bali Hinduism is in reality too close to the earth, too animistic, to be taken as the same esoteric religious as that of the Hindus of India. Using his God-given talents, a Balinese needs only to perform daily offerings and participate actively in village and temple events. The emphasis is on the routine of ceremonies and rituals rather than on theology and on behavior and service rather than on belief. 

All Bali’s many gods are merely realizations from the one God, Sanghyang Widhi, the omnipotent supreme being. This deity manifests himself to man in three forms called Trisakti (the Holy Trinity): Brahma the Creator, Vishnu the Preserver and Shiva the Destroyer. The latter is seen and felt by people through suffering and sickness. Appeasing him will bring prosperity, happiness and finally liberation. 

Although Bali Hinduism is essentially monotheistic, the average Balinese does not utter prayers or make offerings directly to Sanghyang Widhi and none of the island’s temples is dedicated to him. Instead, in many temples there stands a three-seated pedestal enshrining the Trisakti. Before a ceremony the temple guardians decorate the pedestal with bright wraps of colored cloth: red for Brahma, white for Shiva and black for Vishnu. In the hierarchy of the divine, below Sanghyang Widhi and the Trinity, there is a multitude of other protective spirits: Dewa male and Dewi female, each closely link to nature. 

As in many other aspects, the Balinese have been extremely liberal in matters of religion. Every time a new idea was introduced into the island, instead of repudiating it, they took it for what it was worth and, if they found it interesting enough, assimilated it into their religion since no one knew what power there might be in the new gods…     
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Empiezo el blog de diciembre hablando sobre la religión de Bali. Este tema me parece sumamente interesante y complejo así que esta es solo una introducción.

El 95% de la población de Bali profesa una fascinante amalgama de animismo autóctono y de hinduismo de India salpicado con elementos budistas. Estas cifras convierten a Bali en la mayor población hindú fuera de India. 

Como el Hinduismo de India, el Hinduismo Balinés (llamado “Agama Hindu”) cree en un largo ciclo de nacimiento, muerte y reencarnación del alma y en que se sigue renaciendo hasta que el espíritu se libera de todo deseo. También reconoce el universo como una fuerza organizadora que mantiene un orden cósmico en el que cada persona, animal y objeto juega un papel esencial. Para mantener el equilibrio, la Fuerza Organizadora debe ser al menos tan fuerte como la Fuerza Desorganizadora (ambas están en constante batalla). 

Esta es la razón por la que día sí día también nos encontramos atrapados en una carretera cortada esperando impacientemente a que pase una procesión: el desorden – una enfermedad, una erupción volcánica, una sequía - solo puede convertirse en orden mediante la ejecución correcta y puntual de rituales. Así que mientras nosotros esperamos preguntándonos cuántas ceremonias se celebran al día en cada esquina de la isla, los Balineses están trabajando duro por mantener Bali en armonía con las fuerzas naturales. Esta es una tarea de suma importancia ya que los balineses se consideran un pueblo bendecido por poder tomar prestada una tierra mágica para cultivarla y vivir de ella y en consecuencia deben ser guardianes de esta “Pulau Dewata”, la Isla de los Dioses. 

Aunque los dos tipos de hinduismo comparten un carácter pacífico, un fuerte sentido de la obligación religiosa y su identificación con las fuerzas de la naturaleza, el hinduismo balinés es demasiado terrenal y animista como para ser considerado tan religiosamente esotérico como el de los hindúes de India. Los balineses solo tienen que aprovechar su talento natural para llevar a cabo las ofrendas diarias y participar activamente en las actividades de su pueblo y templo. El énfasis se pone más bien en las ceremonias y los rituales en lugar de en la teología, y en la conducta y el servicio en lugar de en la fe.  

Los muchos dioses balineses son simplemente materializaciones de un solo dios, Sanghyang Widhi, el ser supremo omnipotente. Esta divinidad se manifiesta a los hombres en tres formas llamadas el Trisakti (la Santa Trinidad): Brahma el Creador, Vishnu el Protector y Shiva el Destructor. Este último se percibe y se siente a través del sufrimiento y la enfermedad. Para conseguir prosperidad, felicidad y finalmente liberación, hay que apaciguarlo constantemente. 

Aunque el hinduismo balinés es esencialmente monoteísta, la mayoría de los balineses no reza ni realiza ofrendas directamente a Sanghyang Widhi ni se le dedica ningún templo. En su lugar, la mayoría de los templos cuentan con un pedestal de tres asientos consagrados a la Trisakti. Antes de cualquier ceremonia los guardianes del templo decoran el pedestal con telas de colores vibrantes: rojo para Brahma, blanco para Shiva y negro para Vishnu. En la jerarquía de lo divino, bajo Sanghyang Widhi y la Trinidad hay una multitud de otros espíritus protectores: los Dewa son masculinos y los Dewi femeninos, todos estrechamente relacionados con la naturaleza. 

Como en otros muchos aspectos, los balineses han sido extremadamente liberales en cuanto a la religión. Cada vez que llega a la isla una nueva idea, en lugar de repudiarla, la aceptan para lo que pudiera servir y si la consideran suficientemente interesante, la asimilan en su religión porque nadie sabe el alcance del poder de los nuevos dioses… 

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