Wednesday, 7 November 2012

A salty trip


Amed is a once-remote village on a beautiful bay in Eastern Bali with waters so clear that coral and fish can be seen with the naked eye. The pace of life here is slow and the coastal scenery stunning. 



This is the most recent tourist development area in Bali, now well known for diving and snorkeling. Although only a few years ago that it was a solitary village inhabited only by fishermen and sea-salt processors, nowadays tourism is growing and salt production is declining. We traveled here in search of the salt makers as we are developing a very special product derived from their crystals. 

Salt production is very hard work and the painstaking method used in Amed consists of the following steps:


1. Take water from the sea and pour it into prepared soil fields. The salt workers carry the water in double-bucket shoulder poles.

2. Smooth the soil in the fields to allow even drying. Allow salt water to dry / evaporate for three days.

3. Rake the dried, salty soil paddies to break them up.






4. Put broken up soil into wood funnels.

5. Pack down the soil by walking on it inside the funnels.


6. Collect more sea water and pour it over the soil in the funnels.

7. Allow the sea water to seep down through the soil. This soil works as a natural filter. 

8. Collect the filtered salty water from below the cones.

9. Pour this water into the drying trays (“palungan”) lined up in rows along the beach.

10. Allow to dry and evaporate for 3-4 days. The salt is then scraped out and put in baskets. 















This technique produces a lower yield than others but the result is a salt prized for its flavor. that caught our attention and trigger a new idea for Cuca. All we can say for now you will love our salty little plan. 


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Amed es un pueblo que solía considerarse remoto, situado en una preciosa bahía al este de Bali con aguas tan claras que el coral y los peces se pueden observar a simple vista. El ritmo de vida aquí es lento y el paisaje costero asombroso. Esta es la zona turística más recientemente desarrollada en Bali, ahora ya famosa por su calidad de buceo. Aunque hace solo unos años Amed era un solitario pueblo habitado por pescadores y salineros, hoy en día el turismo está creciendo y la producción de sal desapareciendo. Hemos viajado a esta región en busca de los salineros porque estamos desarrollando un producto sumamente especial derivado de estos cristales. 
  1. Transportar agua del mar y verterla en las parcelas de tierra preparadas para ello. Los salineros la acarrean en dos cubos colgados de los lados de un palo a los hombros. 
  2. Allanar la tierra en las parcelas para que se seque uniformemente. Dejar que el agua salada se seque/evapore durante tres días. 
  3. Rastrillar las parcelas de tierra salada seca para evitar que se apelmace la tierra.
  4. Poner la tierra en embudos de madera. 
  5. Apisonar la tierra caminando sobre ella dentro de los embudos. 
  6. Coger más agua de mar y verterla sobre la tierra en los embudos.
  7. Dejar que el agua se filtre a través de la tierra. Esta funciona como un filtro natural que cuela el agua salada y retiene suciedad y otras partículas no deseadas. 
  8. Recoger el agua salada filtrada por debajo de los embudos. 
  9. Verter esta agua en las bandejas de secado (“palungan”) alineadas a lo largo de la playa.
  10. Dejar que se seque y evapore durante 3-4 días. Se raspa entonces la sal restante y se pone en cestas. 
Esta técnica produce menos cantidades que otras pero el resultado es una sal muy apreciada por su sabor que nos llamó la atención e inspiró una nueva idea para Cuca. Todo lo que os puedo decir por ahora es que os va a encantar nuestro pequeño toque de sal... 

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