Thursday, 1 November 2012

Let there be rice


Once upon a time, the Balinese for food had only the juice of sugar-cane. Wisnu, the god of fertility and water, felt pity for them and came down and raped Mother Earth to fertilize her. She then gave birth to rice but this still did not solve the problem as rice was still unavailable to humans. Wisnu intervened once again and forced Indra, Lord of the Heavens, to teach men how to grow rice.  This is the story of how rice was born, a gift from the gods of earth and water.

Having such a dramatic origin, it is not surprising that life for the Balinese revolves around rice. The most memorable landscapes on the island are the gorgeous rice paddies and from planting time until harvest the growth of rice is watched with as much attention as that of a child. Bali’s scenery evolves regardless of the seasons with the life of the rice: from flooded fields reflecting the clouds, to jade colored freshly replanted shoots, to the swaying green or robust gold of a mature crop. Along this cycle men and women take specific turns: men plant it, women harvest it. 



Since a farmer is unable to build and maintain elaborated irrigation systems that compensate for the island’s mountainous nature, only through cooperation with neighbors have the Balinese become known as the most efficient rice-growers and recently been awarded UNESCO World Heritage Status for their “subak”, an extremely efficient use of irrigation water (read entry from Unesco official site). The "subak" is  a communal association consisting of growers, tenants, and sharecroppers acting as a sort of local "water board," that controls the distribution of irrigation water and organize joint work projects to build and maintain dams, canals, tunnels and aqueducts. In existence in Bali since at least A.D. 896, the "subak" is also responsible for achieving optimal growing conditions and it reflects the philosophical concept of Tri Hita Karana, which brings together the realms of the spirit, the human world and nature (I will talk more about this concept in future posts). 




Although the majority of rice cultivated on the island is white, reddish-brown rice and black glutinous rice are also grown, and even yellow rice (dyed with the turmeric root) is produced on festive occasions. 

Rice is the centerpiece of every family’s meal in Bali: it is consumed for breakfast (boiled rice-flour dumplings sweetened with palm sugar syrup), for lunch (steamed white rice with vegetables and very little meat) and the leftover rice is often transformed into Nasi Goreng (fried rice with various savoury ingredients). 



In this island of Gods, man lives off rice and as legend states his body and soul are built from it. This explains the deep rooted reverence and respect Bali holds for its rice and its farming. 



Hace mucho, mucho tiempo, los balineses solo tenían para comer caña de azúcar. Wisnu, el dios de la fertilidad y el agua, se apiadó de ellos y vino a violar a la Madre Tierra para fecundarla. Ella entonces parió el arroz pero el problema seguía presente ya que el arroz seguía estando fuera del alcance de los humanos. Para ayudarlos, Wisnu intervino una vez más y forzó a Indra, el Señor de los Cielos, a enseñar a los hombres a cultivar arroz. Esta es la historia del nacimiento del arroz, un regalo de los dioses de la tierra y del agua.  

Con un origen tan dramático, no es nada extraño que para los balineses la vida gire en torno al arroz. Las vistas más inolvidables de la isla son los preciosos campos de arroz y desde el momento en que se planta hasta su cosecha el crecimiento del arroz se vigila con tanta atención como el de un niño. Los paisajes de Bali evolucionan, sea la estación que sea, con la vida del arroz: desde los campos inundados reflejando las nubes, a los brotes recién sembrados de color jade, al verde oscilante o al oro robusto del cultivo maduro. A lo largo de este ciclo los hombres y mujeres se turnan para trabajar: los hombres lo plantan, las mujeres lo cosechan.  

Como por su cuenta un agricultor es incapaz de construir y conservar los complicados sistemas de riego necesarios para compensar la naturaleza montañosa de la isla, los balineses se han valido de la cooperación con sus vecinos para situarse entre los cultivadores de arroz más eficientes del mundo, y su “subak” (el sistema de reparto de recursos hídricos de la isla) ha sido declarado recientemente Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (aquí podeis verlo en la web oficial de la Unesco)El “subak” es una asociación comunal de cultivadores y aparceros. Juntos conforman una especie de organismo de obras hidráulicas que controla la distribución de aguas de riego y organiza obras conjuntas para construir y conservar presas, canales, túneles y acueductos. Presente en Bali desde al menos el año 896 d.C., el “subak” también es responsable de optimizar la producción y es un reflejo de la filosofía Tri Hita Karana, que engloba los tres reinos del universo: el del espíritu, el del ser humano y el de la naturaleza (hablaré más de este concepto en otra entrada del blog). 

Aunque la mayoría del arroz en la isla es blanco, también se cultiva arroz rojizo-marrón y arroz glutinoso negro, e incluso se produce arroz amarillo (teñido con raíz de cúrcuma) para ocasiones especiales. 

El arroz es el plato fuerte de todas las comidas familiares en Bali: se consume para desayunar (bolas de harina de arroz hervidas y azucaradas con jarabe de azúcar de palma), para comer (arroz blanco al vapor con verduras y un poco de carne) e incluso las sobras de arroz se trasforman en “Nasi Goreng” (arroz frito con varios ingredientes). 

En esta isla de los Dioses, el hombre vive de arroz y como dice la leyenda, del arroz también están hechos su cuerpo y alma. Esto explica la profundamente arraigada veneración y respeto que Bali le profesa al arroz y a su cultivo. 



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